martes, 31 de agosto de 2010

RUBINOOS - BACK TO THE DRAWING BOARD (1979)

La perfecta combinación entre Beatles y Beach Boys, aunque de sonido acelerado como consecuencia de una indigestión de coca-cola y caramelos. Eso podemos decir que es el power pop. Los Rubinoos son uno de los más claros ejemplos del género, demostrando con sus canciones que el azúcar no está reñido con el rock and roll.

Procedentes de Berkeley (California) y formados por el cantante y guitarrista Jon Rubin (de cuyo apellido tomaron el nombre) y el compositor, cantante y teclista Tommy “TV” Dumbar, los Rubinoos nacieron en una época en que el pop, tal como se entendía en sus orígenes, no estaba bien visto. Los sonidos amables y azucarados de los 50 y 60 eran despreciados en pro de aburridos solos de guitarra y rock pesado y tedioso (con excepción, por supuesto, del Glam). Completando la formación con el bajista Royse Adler y el batería Don Spindt y basando su sonido en el rock and roll primerizo y el pop y bubblegum de los 60, consiguen que la compañía independiente Bersekley Records les fiche y graban dos discos, de los cuales “Back to the drawing board” es el segundo, producido por el presidente de la compañía Mathew “king” Kaufman.

Este disco, que es alabado en su época por la crítica (sobre todo británica), sigue siendo un gran desconocido en nuestros días y sin embargo debe considerarse, junto al primer lp de Paul Collins Beat y pocos trabajos más, como uno de los pilares de un género, el power pop, que pese a ser despreciado por la crítica “enterada”, no deja de ser junto al punk un movimiento revitalizador del rock and roll en una época en que estaba muerto y enterrado. Para empezar, “Back to the drawing board” contiene uno de los singles más claros de ese género, la vitamínica “I wanna be your boyfriend”, tema para corear y saltar hasta caer rendido, pero el resto no palidece ante su grandeza: temas igualmente energéticos como la perfecta “Ronnie”, “Drivin music” o la divertidísima “1-2-3 forever”, gemas de pop almibarado y adolescente como la “beachboyana” “Jennifer” y “Promise me”, o la que es mi favorita: una versión de “Hold me”, canción escrita originalmente por Dick Haymes y popularizada en los 60 por P.J. Proby, a la cual los Rubinoos saben inyectar testosterona suficiente como para hacer saltar todo por los aires.

Tras la edición de este disco, los Rubinoos desaparecieron, únicamente para juntarse eventualmente en los 80, pero desde 1999 han resucitado rejuvenecidos y al contrario que la mayoría de sus compañeros de generación que hacen lo mismo, en vez de tratarse de la típica reunión llena-bolsillos, Rubin y Dumbar están editando discos que nada tienen que envidiar a los que hicieron en los 70. Encima parece ser que sus directos son demoledores. Ojalá vuelvan por aquí pronto porque la última vez me los perdí. ¡Viva los Rubinoos!

lunes, 17 de mayo de 2010

THE REMAINS (1966)

Uno de los principales referentes del sonido garage-punk de los sesenta, The Remains se formaron en el área de Boston hacia 1965. Su sonido era una perfecta mezcla de la sensibilidad pop de los Zombies y el sonido "raw" de los Stones o Them, con guitarras chirriantes e intensidad negroide en las interpretaciones. Pese a estar liderados por un gran cantante y compositor como Barry Tashian, el grupo no logró alcanzar el estrellato que esperaban y se separaron tras un año y medio de vida, alcanzando su pequeño instante de gloria cuando telonearon a los Beatles en una de sus giras americanas.
Este disco de 1966, sacado justo en el momento de su separación es, por tanto, el único testimonio discográfico de este grupo que fue desconocido en su día, pero sobre el que se ha establecido una especie de culto posterior como referentes de los sonidos más crudos de los 60, sobre todo gracias a la inclusión de uno de sus singles, la maravillosa "Don't look back", en la famosa recopilación "Nuggets" de Lenny Kaye. La verdad es que podemos hablar del disco como de una de las obras capitales del rock americano pre-psicodélico, con grandiosos singles como el trallazo inicial "Heart", pieza de una intensidad que deja sin aliento, o la mezcla de gemas pop como "Why Do I Cry" o "You've got a hard time coming", con el salvajismo de su lectura del "Diddy wah Diddy" de Bo Diddley y Willy Dixon. Sin olvidar, por supuesto, que fueron de los primeros grupos en mezclar influencias británicas con la música country americana, como vemos por ejemplo en la versión del "Lonely Weekends" de Charlie Rich o en la genial "Say you're sorry".
Una auténtica pena que esta joya se quedara en las cubetas de segunda mano en su día. Hoy en dia, sin embargo, ha sido recuperada y reeditada en numerosas ocasiones, casi siempre completada con jugosas grabaciones inéditas no aparecidas en su día. No desaprovecheis la ocasion de recuperarlo los que ya lo conozcais y escucharlo los que no lo hayais hecho, merecerá la pena.

viernes, 5 de marzo de 2010

LEE HAZLEWOOD - "LOVE AND OTHER CRIMES" (1968)

Del malditismo en el pop siempre se ha hablado con absoluta ligereza pero, ya puestos, la imagen estereotipada que yo tengo del asunto es la de un tipo en una habitación en tinieblas, vagamente iluminado por una tenue luz indirecta que, vestido elegante pero desaliñadamente y con barba de tres días, va armado de una copa de chivas mientras el humo de su cigarro le sume en una niebla interminable. Escupe lamentos de amor con voz profunda y entrecortada por un dolor que es incapaz ya de disimular.

Esa imagen estereotipada, amigos, puede convertirse en algo genuino cuando de quien hablamos del autor de este disco, y cobrar vida...

Barton Lee Hazlewood fue todas estas cosas: dj radiofónico (uno de los primeros iluminados que pinchó a Elvis), productor discográfico, responsable entre otras cosas del sonido "Twang" de Duane Eddy y maestro de un joven Phil Spector, que dio alguno de sus primeros pasos bajo su batuta. Compuso y produjo grandes éxitos para artistas de la talla de Nancy Sinatra ("These boots are made for walking"; "Some velvet mornig") o Sanford Clark ("The fool"), pero también compaginó esta labor con una carrera como cantante en solitario para la que reservaba sus canciones menos convencionales y más torturadas, sembradas de un sentido del humor socarrón y a vuelta de todo. Estaba dotado de una voz profunda y opaca que era capaz de transmitir perfectamente esa imagen de crooner vaquero de la que hacía gala e instrumentalmente sus trabajos formaban una masa oscura pero voluptuosa, algo así como un halo misterioso que se convertía en traje perfecto para sus lamentos.

Por supuesto, nunca tuvo éxito como cantante, pero sí que dejó algunos discos mayúsculos como el que nos ocupa. En él, se confiesa culpable "del amor y otros crímenes", concepto esclarecedor de la visión oscura del romance que sobrevuela este LP, que se mueve entre el country, género en el que Lee se encontraba más cómodo y del que fue gran innovador, el pop brillante de joyas como "She comes running" o "The house song", el blues decadente de "Rosacoke street" o el jazz resacoso de "She's funny that way", todas ellas cubiertas de un muro de sonido ampuloso y profundo como un tumor. Así el recurrente concepto del corazón roto adquiere aquí una dimensión que Lee sabe aprovechar a la perfección para componer un disco casi perfecto.

Todo un personaje que, aunque ya desaparecido, perdura en la memoria como uno de los grandes dandys del pop americano, dotado de un sentido del humor incisivo y una ironía pasada de vueltas (una frase suya que siempre me ha hecho gracia: "mi forma de tocar la guitarra hizo subir un 10% las ventas de pianos en EEUU"). Supo crear un sonido propio y su influencia es fácilmente rastreable en gente como Nick Cave, Thindersticks o Jarvis Cocker, aunque nadie ha sabido emular su tremenda presencia y entidad como intérprete, que quedan patentes en discos como éste, injustas víctimas del olvido pero merecedores de todas mis alabanzas.


lunes, 4 de enero de 2010

2009: ALGUNOS DISCOS BUENOS

Neko Case
Middle Cyclone

A pesar de ser canadiense, a Neko Case le viene la americana como anillo al dedo y sabe inyectarle dimensión a base de canciones milagrosas y un sonido enorme. ¡Y esa voz!... ¡esa voz!

Bonnie 'Prince' Billy
Beware

Lo ha vuelto a hacer. Tan sólo ha pasado un año desde el inmenso "Lie down in the light" y este tipo no tiene problemas en superarlo con otra obra capital. ¿Y cuantas van ya?

Yo La Tengo
Popular Songs

Son maestros. Dominan tan a la perfección todos los géneros musicales que el término "rock" se les queda muy pequeñito. Disco doble y precioso en edición vinilo.

Manic Street Preachers
Journal for Plague Lovers

Tras unos años perdidos para la causa por sacar al mercado mediocridades, los Manics vuelven por sus fueros en un sincero homenaje a Brian Ritchie, su compañero hace años desaparecido y declarado por fin oficialmente muerto. Guitarras hirientes y letras (obra del susodicho) políticamente furiosas. Son necesarios.


Dan Auerbach
Keep It Hid

La otra mitad de los magníficos "Black Keys" se despunta un poco del crudo blues rock al que nos tiene habituados para ofrecer una colección de canciones de producción más elaborada y con incursiones en el intimismo folk. Le sale a pedir de boca.

Grizzly Bear
Veckatimest

Parece ser que el folk-rock ha vuelto para quedarse. Psicodelia, flores, ácido y voces angelicales que despegan al infinito. Un disco asombroso y relevante.

Bill Callahan
Sometimes I Wish We Were an Eagle

La propuesta de Callahan nunca ha sido de fácil escucha. Esto no es una excepción y sin embargo se pega al cerebro como una lapa. De repente, te descubres tarareando una de estas melodías perezosas que resultan imposibles de soltar por una buena temporada.

Monsters of Folk

Monsters of Folk

No soy yo muy aficionado a las superbandas. Generalmente me parecen un fiasco que sólo sirve para que sus componentes se hagan pajas mentales. No es éste el caso de MOF, que evidencian con esta colección de canciones que cuando se abandonan los egos un ratito salen las cosas fetén. Por supuesto, que produzca el maestro M Ward también ayuda, y mucho.


Wau y Los Arrrghs !!!: ¡¡¡Viven!!!

En Valencia somos afortunados por contar con el grupo de garage-punk más grande de España y ¿que coño!... hasta del mundo. Eructos sónicos de 3 minutos y directos extenuantes. ¿Que más se le puede pedir a la vida?

The Young Fresh Fellows: I Think This Is

El regreso más entrañable de la temporada. Siguen tan divertidos y frescos como siempre.


There Is No Enemy

Built to Spill :There Is No Enemy


El ROCK con mayúsculas y guitarras infinitas no puede ser algo del pasado. Built to Spill nos ayudan a los que en esto creemos a seguir manteniendo la fé. Gracias por ello.

Jay Reatard: Watch Me Fall

Gamberro, sucio, histérico y desalmado. Jay Reatard dispara canciones con tirachinas y siempre acierta en la diana. Valga esto como ilustración...http://www.youtube.com/watch?v=dG65eqfg6bc

M. Ward: Hold Time

Sólo la canción que da título al disco (la mejor del año, por supuesto) ya merece todas mis alabanzas y reverencias hacia un maestro que cada vez es más enorme. El resto, a pesar de que se ven un tanto ensombrecidas por esta, son igualmente sobresalientes.

Franz Ferdinand: Tonight


Grupo de quinceañeras? Hype? En absoluto. Un respeto para unos constructores de canciones más que competentes que saben sonar relevantes con modestia mientras hacen bailar a medio mundo. Su mejor disco hasta la fecha.

Prefab Sprout: Let's Change the World With Music


Paddy McAlloon es un emperador del pop no coronado. "Let's change the world with music" es su forma de reclamar un trono que se le ha negado demasiado tiempo. Tras escucharlo, no tengo ninguna objeción en rendirle pleitesía. Magistrales, como siempre.

The Pains of Being Pure at Heart: The Pains of Being Pure at Heart


El término "shoegazer" se acuñó en los 80 para definir un tipo de pop independiente de corte lánguido e inocente que reinó durante una temporada en las listas inglesas. Les va como anillo al dedo a estos jovenzuelos de NY que han confeccionado uno de los debuts más impresionantes del año.

Yeah Yeah Yeahs: It's Blitz!

Se puede llenar la pista de baile con inteligencia. Yeah Yeah Yeahs lo saben.



My World

Lee Fields & The Expressions: My World

Blaxploitation del siglo XXI de la mano de este viejo cantante soul de Brooklyn ha dado con los jovenzuelos adecuados para revestir su voz de una elegancia que no necesita envidiar en absoluto el sonido de los grandes padrinos del soul. Una maravilla

Arctic Monkeys: Humbug

Jovenzuelos, pero ya no imberbes. Su desparpajo se vuelve oscuro en esta obra de madurez con la que han sabido aprobar su revalida como la gran esperanza del rock inglés


The Flaming Lips:Embryonic

Sus discos preciosistas y amables habían hecho olvidar que antes eran un grupo que sabía dar vueltas de tuerca a la psicodelia más lisérgica. Vuelven por sus fueros en una obra tan original como desquiciada. No es nada fácil de escuchar, pero hay que rendirse ante tal despliegue de riesgo calculado.

Tom Waits:Glitter and Doom Live

Gran documento de la gira que le trajo este año a nuestro país y que sólo unos pocos fueron afortunados de ver. Waits tuerce sus canciones para hacernos disfrutar de toda una demostración de maestría en el escenario.

Jeremy Jay: Slow Dance

A pesar de que en directo no sabe dar la talla, más preocupado de las posturas "modernitas" que de lo que está cantando, hay que reconocer que en formato disco Jeremy Jay enamora con su naïve relectura de la nueva ola.

Primary Colors

The Horrors: Primary Colors


Suenan como si Kevin Shields se hubiera aliado con los Blues Magoos y con Ian Curtis para dar forma a un muro de sonido de una consistencia que deja sin aliento. Gran disco y gran futuro el que les espera a estos chavales de seguir por este sendero.

Sondre Lerche: Heartbeat Radio

El Crooner escandinavo vuelve al pop almibarado de su grandioso "Two Way Monologue" y acierta de nuevo a base de canciones redondas y elegantes. Un placer tenerle de vuelta.


Goodnight Unknown

Lou Barlow: Goodnight Unknown

A Lou le da tiempo a todo, a grabar y salir de gira con los Dinosaur Jr y a producir discos tan grandes como este, mucho más convencional que todo lo que haya hecho en el pasado, pero definitivamente con mucho gancho.



viernes, 27 de noviembre de 2009

TIM ROSE - MORNING DEW (1967)

¿Donde demonios se habia metido este disco toda mi vida?. En serio, por mucho que uno crea que le queda poco por descubrir, a veces sorprende lo que te puedes encontrar si cavas un poco más hondo y a la vez te preguntas cómo la historia del pop ha podido olvidar discos como este, que rarisima vez se mencionan en libros, revistas o incluso blogs de frikis como este.


Timothy Alan Patrick Rose (23 de septiembre de 1940-24 de septiembrede 2002) era un tipo de Washington DC que se dedicó al circuíto folk de ese área y de la de San Francisco, y que tuvo su primer éxito a través de una versión del archi-conocido "Hey Joe", que por entonces grababa todo bicho viviente, pero en una versión más lenta y densa de lo común. Ese éxito fue seguido por otro aún mayor con "Morning Dew", una canción de la cantante canadiense Bonnie Dobson a la que Rose supo imprimir su sello personal convirtiendo una canción de folk cándido en un single mucho más aguerrido y orquestado, con un sentimiento muy cercano al rock. Ese sonido es el que impera en este su primer disco, titulado igual que esa canción, y que es toda una lección de cómo mear contra el viento: en pleno verano del amor y las flores vemos un tipo en la portada con pinta de macarra roqueta patibulario, fumando un puro y con mirada desafiante, cuyas canciones rondan al desamor, el más puro odio o el asesinato: "vienen a apresarme, dicen que me tendrán ahí sentado el resto de mi vida, pero no me importa, me cargué a mi mujer y no puedo recordar el porqué". Toma ya! ahora que vengan los hippies y me hablen de paz y amor. Esa letra pertenece a "Long time man" una murder ballad en toda regla, de la cual realizó Nick Cave una mayúscula versión en su disco "Your funeral...my trial". Este es el tono que se mantiene en todo el disco, de sonoridad barroca y densa, presidida por la adusta voz de Rose, que parece escupir las palabras. Normalmente las canciones van de la calma a la tempestad, con inicio desnudo a la guitarra para terminar con toda una fanfarria orquestal, lo cual dota a este trabajo de una dimensión mucho más profunda de lo que era habitual en la época. Cada canción respira por sí misma. Además de los clásicos "Hey Joe" o la imperecedera "Morning dew" encontramos auténticas joyas, como la inicial y también tremebunda "I got loniness", con unos coros que quitan la respiración, la más rockera "I've gotta do things my way" o la asombrosa "you're slipping away from me".


Lo dicho: ¿donde se había metido este disco toda mi vida?








martes, 17 de noviembre de 2009

THE SMITHS - MEAT IS MURDER (1985)

El segundo Lp oficial de los Smiths (no contamos la recopilación de rarezas "Hatful of Hollow") es su primer gran triunfo . Un disco producido por ellos mismos, con ayuda del habitual ingeniero de sonido, Stephen Street, con un sonido mucho más elaborado que su predecesor ("The Smiths") y que cuenta con una variedad de texturas que a partir de este momento sería la marca de la casa. La portada, sacada del documental "The year of the pig" sustituye en los cuatro fotogramas idénticos reproducidos la frase original del casco del soldado (make love not war) por el mensaje que Morrissey quería transmitir: "la carne es un asesinato", todo un alegato al vegetarianismo, que no es la única de las proclamas tanto políticas como morales que se van sucediendo por todo el disco.
El album juega con toda la paleta de influencias de Marr y Morrissey: rockabilly en "Nowhere fast", rock rabioso en "What she said", ritmos negroides cuasi-funk en "Barbarism begins at home" (con una linea de bajo que quita el hipo, ¡viva Andy Rourke!), glam en "Rusholme ruffians", pop bailable en la inicial "The headmaster ritual" que abunda en una de las obsesiones de Mozzer, la "mala" educación inglesa. También encontramos momentos más relajados musicalmente, que no líricamente, como el single "That joke isn't funny anymore" o la maravilla "Well I wonder", para acabar con la odisea psicodélica que da título al disco, con sus sonidos de vacas y carneros degollados de fondo.
En resumen, primera obra maestra de uno de los grupos esenciales del pop inglés y su único número uno en listas, que si se compra en edición americana es mejor aún, pues gracias a su éxito en las pistas de baile estadounidenses se incluyó el single "How soon is now", piedra angular del repertorio de la banda.

miércoles, 14 de octubre de 2009

CATERINA CASELLI - NESSUNO MI PUO GIUDICARE (1967)


Escuchando el otro día al bueno de Juan de Pablos, me encontré con una de esas que el llama "mis chicas favoritas": Caterina Castelli, actriz y cantante a la que se llamaba "casco d'oro" debido a su pelo rubio cortado a lo garçon (muy al estilo mod), bastante famosa en la Italia de los 60 gracias a sus peliculas y a apariciones en el festival de San Remo, y sobre todo a un estilo alejado del tópico mojigato y recatado de chica ye-yé, gracias a una voz e imagen arrogante y bravucona que perfectamente podía lidiar con cualquiera de los dos rockers oficiales de la epoca en su pais -Rita Pavone o Adriano Celentano- y salir airosa. Su sonido flotaba entre la elegancia de un primerizo Scott Walker o la Dusty Springfield más diva y el rhythm and blues beatnick, a rebufo de la invasión británica y su respuesta americana combinadas con alguna que otra pincelada de saturación fuzz.

Tras rastrear algo su discografía clásica me quedo con esta pequeña recopilación, aparecida en el 87, que contiene sus éxitos más esenciales, sobretodo la que le da título, "Nessuno mi puo giudicare", toda una declaración de principios, y la no menos enorme "L'uomo d'oro". El resto no tiene desperdicio, entre originales como las dramáticas "Perdono" o "Cantastorie", la dylaniana "Per fare un Uomo" o la epopeya psicodélica "Incubo N4", encontramos las obligatorias versiones de clásicos anglosajones, interpretadas con un ímpetu que hace que hasta superen a su original. Lecturas explosivas de "Paint it black" (Tutto nero), de los Stones, "Standing in the shadows of love" (L'ombra di nessuno), de los Four tops, "The sun ain't gonna shine anymore" (Il sole non tramonterá), de los Walker Brothers, su célebre version del "I'm a believer" de los Monkees (sono bugiarda), uno de sus mayores éxitos y sobre todo una increiblemente incendiaria revisión del "Baby please don't go", de Big Joe Williams (via Them), que aquí titula como "Sono qui con voi", hacen de este un disco sobresaliente como testimonio del pop sixties italiano, que trajo cosas muy, muy dignas de descubrir, como esta.

Para escucharlo en spotify

lunes, 28 de septiembre de 2009

THE JAM - ALL MOD CONS (1978)



Este es el disco que supone para Paul Weller el abandono de la inocencia y aprendizaje punk para reencontrarse con sus influencias sixties, más acordes con la incipiente nueva ola. Una obra de madurez con la mirada fija en Ray Davies y sus Kinks, a los que homenajean en el disco. El costumbrismo inglés se convierte en protagonista de la mayoría de las canciones y, si bien no pierden energía y urgencia, la sensibilidad empieza a aparecer en muchos de los cortes.
No en vano en muchas ocasiones Weller ha sido llamado "la voz de una generación". Sus retratos de gente sencilla y proletaria son exactos y concretos. Cualquiera puede identificarse con sus personajes. Los sueños de gloria de "To be someone" o la misma "David Watts", la alienación de la multitud en "In the crowd", el escapismo de "The place I love", el personaje gris de "Mr. Clean" o la lucha callejera de "A Bomb in Wardour street". Además, la gran novedad de esta obra la encontramos en que, tras dos discos de trallazos punk sin concesiones, en este, el tercero de su carrera, son capaces de romper con esa filosofía hasta el punto de hacer dos canciones delicadas e intimistas como la magnífica "English Rose" o el medio tiempo "Fly".
"All mod cons" es también el disco con el que finalmente los Jam comenzaron a cosechar un éxito real en Gran Bretaña, preludio de la locura que vendría después, sobre todo gracias al excelso single "Down in the tube station at midnight", un relato sobre el asalto en la boca del metro a un hombre normal y corriente que quiere llegar a casa con su mujer.
Historias complejas de gente sencilla que quedan ahí como uno de los discos más necesarios de pop británico y obra cumbre de su creador, que comenzó su ascenso a las alturas como uno de los mejores escritores de canciones de su generación.

domingo, 27 de septiembre de 2009

YOUNG FRESH FELLOWS - I DON'T THINK THIS IS (2009)

Han vuelto. Que espléndidas noticias. Tan entrañables, tan divertidos y tan necesarios como siempre. Parece que no hayan pasado 8 años desde la última vez que vinieron a tocar por aquí. Fue uno de los conciertos más divertidos que recuerdo. Todo el mundo acabó agotado y feliz, por haber visto una de las manifestaciones de rock and roll más sinceras y grandiosas que se puedan presenciar.

Este año vuelven de nuevo. Y no hay que perdérselos por nada del mundo. Además de que siguen en buenísima forma para tocar, se da la circunstancia de que tienen nuevo disco calentito, que se hace llamar "I don't think this is The Young Fresh Fellows" y que es pero que muy muy bueno, como cualquiera de los anteriores.

Scott McAugley (quinto R.E.M. y miembro de Minus 5), junto con sus viejos colegas de Seattle nos regala aquí lo que mejor se le da: un disco de pop sin pretensiones, para divertirse, pasar el rato y que el que lo escuche lo pase mejor aún. Como siempre, hacen de la variedad un traje a medida y encontramos de todo: desde el power pop que más les caracteriza en "The guilty ones", "lamp industries" o el trallazo "New day I hate", siguiendo con algo de psicodelia con guitarras byrds en "betty let the good times roll", toda una tonada garagera al más puro estilo nuggets o la más reposada "Never turning back again". El rock and roll gamberro y marrullero por supuesto se adueña del disco con la grandísima y surfera "go, blue angels go", "shake your magazines", "after suicide" o el tributo a Barcelona que es "suck machine crater". Hasta tienen tiempo de ponerse algo tiernos con las bonitas "Used to think all things could happen" o "If you believe in Cleveland" e incluso marcianos con la final "Ballad of the bootleg".

Podríamos decir que estamos ante uno de sus discos más redondos, sin fisuras y diversión por un tubo, que es para lo que están. Nada ha cambiado y no puedo esperar para comprobarlo en directo. El 22 de octubre están en Valencia. Yo no me los pienso perder y si tú lo haces, harás mal.

Han vuelto. Que noticia más cojonuda.

jueves, 10 de septiembre de 2009

YO LA TENGO- "POPULAR SONGS" (2009)

Yo la tengo actualmente juegan en otra categoría. La categoría de los maestros. Tienen tan asimilado lo que supone la factura de un album de pop que cada lanzamiento es una lección magistral de cómo acometer dicha tarea. Llevan muchos años sin sacar nada siquiera regular. Este "Popular songs" es otra muestra de ello, llegando incluso a superar lo anterior.

Producido, como siempre, por Roger Mountenot y con portada magnífica, el disco se mueve cómodamente por mil géneros distintos, que en principio no relacionaríamos con una banda como la que forman los Kaplan y James McNew. Igual les da comenzar con psicodelia efervescente con cuerdas que recuerdan a aquellas que arreglaba Jean Claude Vannier para Gainsbourg ("Here to fall"), que darle al pop más endulcorado que se les haya escuchado nunca en "Avalon or someone very similar" o la maravillosa "When it's dark". Tambien les da lo mismo emprenderla con el soul al más puro estilo motown (el más claro single, "If it's true") o en la onda de la sureña Stax en "Periodically double or triple". Y, por supuesto, tampoco podían faltar las melodias marca de la casa: version tranquila en "All your secrets" o "By two's" y versión guitarrera en la reventona "nothing to hide".

La novedad en esta ocasión es que el disco cuenta con dos partes diferenciadas que nos hacen pensar en un disco doble de vinilo. La primera, o primer disco, sería de la que hemos hablado ya, mucho más pop y digerible. El segundo disco, mas experimental, consta de tres canciones largas, que muestran a un grupo que aún, después de tantos años, sigue buscándose en el local de ensayo, probando texturas y sorprendiendo con su compenetración. La primera, de tono muy lírico, se titula "More stars than there are in heaven", y es una de las canciones más bellas que jamás hayan escrito, tanto por la intensidad a la que llegan las guitarras como por la comunión de las voces de los tres. La segunda , "The fireside", es de tono también tranquilo y de atmósfera contemplativa, muy nocturna; y para terminar, por supuesto, no podía faltar la la tormenta guitarrera con "The glitter is gone", canción de 16 minutos que transporta al espacio exterior con algo así como una mezcla de Neil Young con los Stone Roses.

Hacía tiempo que un disco no me dejaba tan saciado como este. Yo la tengo son necesarios. Son imprescindibles porque nos recuerdan que una vez existió algo más alla de las discográficas, el glamour o las posturitas que se llamaba honestidad y amor por la música. YO AMO A YO LA TENGO (voy a hacerme una camiseta con esta frase)


martes, 8 de septiembre de 2009

DEL SHANNON - "HOME AND AWAY" (2006-1967)


Este es el "Smile" particular de Del Shannon. Su disco perdido. Una delicia que incomprensiblemente se archivó por decisión de la discográfica y que hace un par de años se editó como disco para el asombro de muchos, entre los que me encuentro, para los que ha pasado a ser una de las grandes joyas ocultas del pop.
Corría 1967. En plena era psicodélica Del Shannon había pasado a ser un eco del pasado, del que ya casi ni siquiera se recordaba aquel mega-clásico que fue "Runaway". Se imponía un cambio de imagen y una actualización de estilo y quién mejor que Andrew Loog Oldham, manager , productor de los Stones y personaje inquieto donde los haya, que puso manos a la obra en la producción una colección de canciones al mas puro estilo "sunshine pop" con majestuosas orquestaciones y delicadas armonías compuestas tanto por nuestro protagonista (la magnífica "Silently") como por lo mas granado de la factoría de Inmediate Records, propiedad de Oldham, entre los que encontramos a Billy Nichols, del que ya comentamos aquí su magistral "Would you believe", y que colabora con "Cut and Home again" y "Friendly with you", de lo mejorcito junto con joyas como "Mind over mather" o "Easy to say".
No salgo de mi asombro al pensar que semejante maravilla haya estado 40 años criando polvo en un cajon. A partir de este fracaso, y hasta su muerte en 1990, la carrera de Del Shannon se hundió en picado. Esto podría haber supuesto remontar el vuelo. Vete tú a saber porqué no le dejaron.

lunes, 13 de julio de 2009

GOSSIP- MUSIC FOR MEN (2009)



Beth Ditto es una cantante que convierte todo lo que toca en algo intenso, plástico y arrebatador. Partiendo de esta premisa, los autores del aclamado por crítca y público "Standing in the way of control" saltan de la independencia a una multinacional como Columbia (LA multinacional) y, consecuentemente con ello, comienzan a dar a la gente lo que quiere: hits.
Les arropa un presupuesto de lujo y la dirección del productor de productores: el todopoderosos Rick Rubin, el mismo que consiguió resucitar a Johnny Cash y Neil Diamond, que se pone a los controles en un disco que, pese a que no está recibiendo críticas demasiado amables por parte de las cabezas pensantes? de la modernidad, a mi me ha dejado de todo menos indiferente.
La musica de baile es para bailar y para eso lo mejor es que las canciones tengan gancho. Me da igual que antes fueran más rockeros, garageros y peligrosos. Aquí hay temazos, y muchos. Con el sonido pulido que las canciones necesitan respirar para ser un éxito, este es el momento que Gossip se encaramen a la cima de las listas, sobre todo con rompepistas como "Heavy Cross" o "Pop goes the world" o trallazos de los que dejan sin aliento : como ejemplo "8th wonder" o "2012"-, que directamente encumbran esta como la mejor colección de canciones bailables del año (con permiso de Yeah Yeah Yeahs), refrescante y veraniega como pocas.

viernes, 26 de junio de 2009

BILL CALLAHAN - SOMETIMES I WISH WE WERE AN EAGLE (2009)



Este es el segundo disco en el que Bill Callahan -antes conocido como SMOG- utiliza su propio nombre como distintivo artístico. No se muy bien las razones que ha tenido para abandonar su anterior apelativo y tampoco parece que su musica haya experimentado un tremendo cambio. Supongo que será cuestión de puntazos.
En este trabajo de título y portada desconcertantes, realmente no hay nada que no pudieramos encontrar en alguno de los mejores discos editados en el formato SMOG, como "Dongs of Sevotion", "Knock, Knock" o "Supper", pero por lo que sea ha conseguido llamar mi atención, y mucho. Tanto, que no he parado de oirlo desde hace un par de semanas y eso en la era mp3 de la descarga contínua es mucha atención.
Si bien la fórmula que Callahan utiliza para hacer canciones es relativamente simple, basada en ruedas de pocos acordes y su opaca voz sobrevolándolo todo, es en los arreglos donde este disco alcanza el sobresaliente, llevando a esas canciones a un estado de iluminación que sólo Van Morrison en sus momentos más brillantes ha logrado alcanzar. La intensidad reina en todos los surcos: Bill sabe ser oscuro sin caer en la antipatía, ser tremendo sin dejar de ser luminoso y lo mejor de todo es que lo hace con la naturalidad del que tiene su propio libro de estilo aprendido, aunque sabiendo sacarle el jugo suficiente como para no caer en la autoparodia. Es en definitiva, uno de esos discos que ganan escuchándolos de principio a fin, con tranquilidad. No hay que esperar grandes ganchos ni mucha accesibilidad, pero estas canciones acaban por hacerse un hueco en tu cabeza con relativa facilidad y sin saber muy bien porqué. Un discazo para disfrutar en las calurosas tardes del verano mientras se piensa en las musarañas.

jueves, 25 de junio de 2009

ROY ORBISON - THE ORBISON WAY (1966)


La época MGM de Roy se ha visto injustamente eclipsada por la previa en Monument Records, compañía con la que produjo la mayoría de los éxitos que le hicieron famoso. Sin embargo, esta tercera fase de su carrera (a la de Monument hay que añadir la previa en Sun Records) es mi favorita. Se trata de su momento más sixties y en el que el tándem compositivo formado con Bill Dees llegó a una cota más alta. Los discos ya no se formaban de dos o tres singles mayúsculos y unas cuantas versiones para hacer bulto, sino que tenían una intención de formar un todo completo y "The Orbison Way" puede considerarse el pico de ese ánimo creativo. Una colección de canciones dramáticas y elegantes como sólo Roy podía escribir y cantar, tanto en compañía de la grandísima banda que tenía por aquel entonces, los Candy men, como arropado por arreglos orquestales suntuosamente ejecutados.
El manierismo barroco está presente en toda esta obra, mucho más acorde con su tiempo de lo que parece. Roy no era para nada una vieja gloria de la los tiempos dorados de la musica teen. El sonido y cohesión que respira el disco así lo demuestra, pudiendo medirse en calidad con cualquier producción de ese año. Lamentablemente, grupos como los Beatles, Byrds, Beach Boys etc. empezaban a explorar nuevas facetas del pop para las que nuestro protagonista no estaba preparado y no pudo brillar como merecía. El gusto de la gente cambiaba y ya no se necesitaban los melodramas sentimentales que ofrecía nuestro hombre en sus canciones. La era de la psicodelia comenzaba y la época de las vacas sagradas del pop había pasado.
Sin embargo, nos encontramos ante una joya atemporal: cualquiera de los dos mayúsculos singles que contiene el disco, "Crawling back"- que lo abre- y la bailable "Breaking up is breaking my heart", un uptempo beat que quita el hipo, merecían mucha mejor suerte de la que tuvieron en los charts y el resto no iban a la zaga: las delicadas "Time changes everything", "This is my land" o la final "Why hurt the one who loves you", con esa voz acariciante; las piezas más pop como "It ain't no big thing" o la grandiosa "Maybe" o incluso los momentos de sonoridad más exótica como"Go away" o " the loner", conviven a la perfección en un disco absolutamente magistral que podría considerarse la cumbre creativa del gran "O", aunque casi ninguna de sus canciones aparezca en las típicas recopilaciones al uso. Merece la pena oirlo e incluso conseguirlo en vinilo aunque sea difícil, sobretodo por la preciosa portada.

martes, 16 de junio de 2009

NEIL YOUNG - ON THE BEACH (1974)



Lo que se esperaba de él tras alcanzar el éxito masivo con Harvest, era que sacara un disco en directo de la gira y la compañía de discos siguiera haciendo caja. Como buen caballo loco, nada más lejos de la intención de nuestro protagonista. Primero, se desmarcó con un "Time fades away" en directo, si, pero de bajón a más no poder y nada digerible. Tras ello, graba casi simultáneamente los dos discos que completan su personal trilogía de la depresión, el primero de los cuales es el que nos ocupa.
On the beach es un disco que, si bien en su día fue calificado por los criticos como "una decepción", hoy en dia se ha justamente reivindicado, llegando incluso algunos a considerarlo como su mejor obra. Al igual que su sucesor, "Tonight's the night", cuenta con una cohesión, tanto en temáticas como en sonido, arrolladora que hace el aire irrespirable mientras se escucha. El estado anímico en que fue grabado, con Neil y sus músicos atiborrados de drogas (tomaban una mezcla de marihuana y miel llamada Honey slide que dicen que es peor que la heroina) y de muy mal rollo, inunda unas canciones intensas, llenas de bilis y desesperación.
El disco se abre con la única canción que podría considerarse comercial, un "Walk on" que carga contra los críticos que se cebaban con él y con su música. Tras ello, los pasajes eléctricos se raentizan y se vuelven espesos ("vampire blues", "revolution blues") y se mezclan con los acústicos con curiosa comunión. La preciosa "Motion pictures", la sublime y larga "Ambulance blues", pieza capital del disco, la triste canción que lo titula, o esa perla de pop nublado llamada "see the sky about to rain", colocada al principio del disco para que se anticipe la tormenta que esta por llegar... no sé, cuesta mucho digerirlo, pero cuando se consigue es un disco que atrapa como pocos del de Ontario. Una maravilla que yo pondría en lo alto de su producción.